Everyday (David Levithan)

every-day-david-levithanCada día soy alguien más. Soy yo mismo, sé que soy yo mismo, pero también soy alguien más.

Siempre ha sido así.

Everyday (Cada día, en español) nos relata una historia muy particular. La historia de A. Un alma sin cuerpo que vaga sobre la tierra, ocupando el cuerpo de alguien más solo por veinticuatro horas.

Me despierto.

Inmediatamente tengo que descubrir quién soy. No es solo el cuerpo; abrir mis ojos y descubrir si la piel de mi brazo es clara u oscura, si mi cabello es largo o corto, si soy gordo o delgado, niño o niña, cicatrizado o sin marcas.

Como lo deben estar pensando, A no tiene control sobre a quién va a habitar cada día que despierta. Es algo aleatorio, sobre lo que no tiene ningún tipo de poder. A ni siquiera sabe por qué le ha tocado vivir así. Invadiendo cuerpos ajenos con cada día que pasa. Tratar de entenderlo era algo que lo preocupaba mucho, al principio, pero ya le ha perdido el cuidado.

Después de un tiempo, tienes que estar en paz con el hecho de que simplemente eres.

A se ha acostumbrado a vivir llevado por el ritmo de la inercia.

Habita un cuerpo, descubre quién es, actúa según eso y no interfiere en lo absoluto con la vida de la persona que está habitando ese día. Le parece hasta una falta de respeto hacia ese ser humano; cambiar algún detalle que luego se torne en un efecto dominó y le destruya por completo su realidad. Realidad en la que esa persona va a tener que seguir viviendo y no A. A dejará ese cuerpo a la media noche y no sabrá más nada sobre él o ella.

Así ha decidido vivir.

Sin deseos ni propósitos ni alegría ni amor.

Nada que lo haga querer quedarse en esa vida en particular que le ha tocado vivir solo por un día. Hacer lo contrario sería demasiado doloroso, porque, haga lo que haga, no importa cuán fuerte lo deseé, jamás podrá quedarse. Siempre se tendrá que ir. Siempre tendrá que dejarlo todo atrás.

La esperanza de vivir y construir su propia vida es simplemente imposible de tener.

Hasta que conoce a Rihannon.

La gente normal no tiene que decidir qué es lo que vale la pena recordar. A ustedes se les ha dado una jerarquía, personajes recurrentes, la ayuda de la repetición, de la anticipación, el agarre fuerte de una historia larga. Pero yo tengo que decidir la importancia de todas y cada una de mis memorias. Yo solo recuerdo a un puñado de personas, y para poder hacer eso tengo que aferrarme fuerte, porque la única repetición disponible, la única forma que voy a verlos de nuevo, es si los conjuro en mi mente.

Yo elijo qué recordar, y estoy eligiendo a Rihannon.

La verdad es que lo dejaré hasta ahí porque, sinceramente, esa es toda la historia del libro.

Se supone que solo debería ser el primer acto y luego desarrollase en otra cosa aún más atrapante y emocionante, pero, al menos para mí, no lo hizo.

La premisa del libro me cautivó y corrí a leerlo porque no aguantaba más saber qué era lo que iba a suceder, pero el libro no partió nunca de la sinopsis.

Sí tengo que admitir que David Levithan es un muy buen escritor, y el libro está repleto de frases maravillosas que me fascinaron. Cuanto terminé de leerlo, bastante molesto e insatisfecho, por lo menos me gustó darme cuenta que las páginas estaban todas subrayadas y me había enseñado, aunque fuera, una gran cantidad de cosas.

Lo que nos demuestra, a gran escala, que un buen escritor no siempre es igual a un buen libro. Y una buena premisa no siempre es igual a una buena historia.

La parte buena de las cosas, requiere trabajo.

Y eso fue lo que le faltó a David.

Trabajar más en su libro. Mucho más.

De hecho, es algo que ya he notado que le pasa siempre. Ahorita estoy leyendo otro de sus libros, para darle la oportunidad y no basar mi opinión sobre él en solo una de sus obras, y me estoy encontrando con exactamente el mismo problema.

Sus libros carecen de una trama definida. Un hilo conductor que amarre los sucesos y te haga comprender por qué está pasando lo que está sucediendo, o que al menos te de una idea de hacia dónde se están dirigiendo las cosas. Pero con Levithan, uno no tiene la menor idea de qué es lo que está ocurriendo. Y no en el buen sentido. Hay muchos libros en los que no tienes ni la más remota idea de qué es lo que va a pasar, pero ahí te tiene la historia atrapado y cautivo, porque, de alguna manera, sabes lo que está ocurriendo y tienes un sentimiento, o al menos deseo, sobre qué es lo que puede ocurrir.

Con Everyday eso no me pasó.

Y fue una lástima porque le tenía unas ganas tremendas y todo el concepto de la historia me tenía muy impresionado. Pero con el correr de las páginas perdió su fuerza.

“¿Te veré de nuevo?” le pregunto.

Ella asiente.

“Voy a probártelo” le digo. “Voy a mostrarte lo que realmente significa.”

“¿Qué?”

“El amor.”

Con eso los dejo para que se animen a tomar sus propias conclusiones acerca de Everyday por David Levithan.

Lo que sí puedo asegurarles es que se encontrarán con un romance. Uno muy largo.

Si les gusta eso, este es su libro.

Sin nada más que agregar le di:

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Saludos,

Rangii.

 

 

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