Homenaje a Gabo.

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Hace ya dos días.

Parece tan raro pero, al mismo tiempo, tan correcto. Es algo natural. Creo que aun los humanos no aprendemos a lidiar con esa verdad. Pero no puedo negar lo difícil que es. Sobretodo cuando comenzaba a conocerlo.

En el club de literatura, un día antes de que pasara, compartimos un cuento corto de su autoría. Es gracioso, ahora que lo recuerdo, porque parece ser la moraleja de todo esto.

…el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida.

Entre las muchas enseñanzas que se pueden sacar de este corto relato, la moraleja más concreta y relevante es reconocer que la única puerta -verdadera- de salida es la fría e inesperada muerte. Irónica, cínica y hasta graciosa, a veces; pero siempre natural e involuntaria. Hasta ese inminente momento, es nuestro deber y derecho vivir nuestra vida; deleitandonos en esos pequeños detalles de nuestro diario vivir. Notando y compartiendo los misterios que solo en silencio se pueden descubrir. Viviendo para seguir adelante con todas esas pequeñas tragedias, amores furtivos y breves instantes de felicidad, que talvez nunca lleguen hasta la escalera común. Porque son solo nuestros. Y eso los hace aun mas valiosos que aquellos momentos bajo el sol.

Así nos lo demostró Gabriel García Márquez con su vida. Y así nos lo relata con su drama del desencantado.


Por cierto, uno de los finales más épicos que he leido -dentro de todo lo que he leído hasta ahora- se encuentra en su novela “Crónica de una muerte anunciada”. Esa última linea de Santiago Nasar… simplemente, el final más épico que se le pudo dar a una historia; jamás.

Si aun no han leído nada de Gabo, es un buen lugar para comenzar; y recordarlo 🙂

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