La sirenita… muere.

Imagen¿Por qué es tan bueno leer? Me preguntaran ustedes, y es una pregunta válida. Siendo este un blog de literatura, en su mayor parte, es una pregunta que debe resolverse. Pero, ¿cómo responderla de la mejor forma? Por que no quiero sonar exagerado o demasiado fantástico.

Dejenme decirles que leer no es cosa de solo querer. Uno quiere muchas cosas, pero no todas terminan siendo duraderas. Así como uno quiere caminar por las mañanas, recibir el día haciendo ejercicio, respirando aire fresco y convertirse en un ser humano saludable, atlético y más en contacto con la naturaleza… son muy muy pocos los que lo hacen, y menos aun los que mantienen la disciplina. Por que, aunque todos queremos, no es algo de solo querer. Se necesita poner de nuestro esfuerzo. Y leer, como hacer ejercicio, es una disciplina. Debes sacar, voluntariamente, un tiempo de tu agenda para sentarte y leer. Para disfrutar de la lectura. Al menos yo no puedo leer mientras estoy haciendo otras tres cosas. Yo necesito dedicarle su tiempo individual. Y eso no es fácil.

Entonces, ¿cómo darles un buen argumento para, al menos, convercerles de lo bueno que es leer? Ya tomar la decisión de hacerlo, es suya. Pero, ¿qué buena razón puedo darles para que se animen?

La sirenita, muere.

Para todos los que vieron la película de Disney, debo estar hablando blasfemias. “¿Cómo puedes meterte con Ariel? ¡Ella vive! Ella se casó con el principe y vivieron felices por siempre, ¡Arrepientete!” Pero la verdad es que la sirenita muere. Y, para colmo, ni siquiera tiene nombre. Es la sirenita, a secas. Ariel es un invento del cine. Un fanfic.

¿Cómo lo sé? Porque la sirenita no es una película. No originalmente. La sirenita es un libro, escrito por Christian Andersen. Y en ese libro, que relata la historia original y verdadera, la sirenita muere. Se convierte en espuma del mar, y deja de existir; al menos, físicamente.

¿Por qué les digo esto? Porque, de no leer el libro, nadie sabria que el creador de la sirenita decidió que lo mejor para ella era morir. Nadie sabría que con esa historia, Andersen, nos comparte una moraleja muy profunda: El cesped siempre se ve más verde del otro lado, pero eso no significa que el tuyo no sea tan bello como ese. Hay que saber apreciar lo que se tiene.

A la sirenita se le presentaron todas las consecuencias de obtener un par de piernas. Consecuanecias que, a diferencia de la versión de Disney, eran terribles. Pero a ella no le importó nada. Decidió desvocarse sobre el principe; cuando él jamás dio un solo pelo por ella. La sirenita no tuvo aprecio, cordura, madurez, sensatez ni disernimiento. Se dejó ir por su impulso, fiero y destructivo. Decidió, a ciegas, tomar un camino que la llevo al único final posible; luego de tomar tantas malas decisiones. La sirenita murió.

Si no leemos, no comprendemos las historias que los medios audiovisuales nos cuentan. Porque la mayoria proceden de libros. Es increible cuantas películas y series son creadas a parte de libros. Pero jamás entenderemos por completo lo que vemos, si no leemos lo que el escritor decidió contar; originalmente.

Por eso es tan bueno leer. Para entender lo que vemos y lo que no vemos. Lo que se cuenta o se deja de contar. Para descubrir los mensajes ocultos dentro de las mentes de los autores. Esos pensamientos que se pierden en el entretenimiento. Para poseer el paquete completo y no solo la botellita de prueba.

Leer es ver toda la imagen. Leer es conocer la historia por completo.

Y eso, es solo una de las cosas que hacen de la lectura una maravilla.


Por cierto, si se han animado a tomar un libro y ver cómo les va, La Sirenita de Christian Andersen es una buena opción para comenzar 🙂

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Un comentario en “La sirenita… muere.

  1. Wings dijo:

    Éste tema siempre me llama la atención.
    Sucede que desde muy pequeña se me animó a leer, y fue una versión muy parecida a la original de la sirenita que conocí primero, era muy pequeña, y debido a que no tomé conciencia en ese momento de la muerte de la sirenita, siempre fue mi historia favorita.
    En la versión que leí, la protagonista no sufría los horribles dolores en sus piernas, y al final, ella decide no matar al principe, arrojándose al agua, convirtiéndose en espuma, PERO! a media transformación, siente como unos ángeles la sostienen y la llevan al cielo por su acción.

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