El Chico de las Estrellas (Chris Pueyo)

9788408146872Me cansé de vivir consejos ajenos y experiencias ajenas. Del desamor de los demás, de las decisiones equivocadas que no me dejaban tomar. ¿Por qué?

Mi vida son mis decisiones. Que nadie me quite de vivir.

Yo soy quien elige cómo equivocarme.

El Chico de las Estrellas es un libro muy bonito… demasiado bonito para mi gusto, lamentablemente.

Literal me sentía como El Grinch mientras leía este libro, porque el muchacho me soltaba cinco páginas de poesía y yo solo leía cursilería-cursilería-cursilería. Que estoy seguro que a otra persona sí le habría parecido pura poesía, pero yo estaba allí como un viejo amargado que dejó de creer en el amor hace buen rato.

Not my cup of tea.

El libro nos cuenta la historia del mismo autor, narrada desde la piel de su alter ego. Lo que es algo bastante interesante y diferente, aunque eso no se traduzca a ser exactamente bueno. La verdad es que se siente un poco raro, sobre todo en esas oraciones en las que inicia hablando en primera persona y luego salta a tercera persona, pero sigue refiriéndose a sí mismo… weird shit, sorry.

El Chico Más Guapo del Mundo me invitó a ver una película en su casa y El Chico de las Estrellas decidió que había llegado el momento de ver esa película. Metió en una mochila un par de calcetines de algodón, un pantalón de piyama y un preservativo.

Y esa es otra cosa, en casi todo el libro no se menciona ni un solo nombre. El autor decidió ponerle nombres poéticos a cada persona. Que si El Chico Más Guapo del Mundo o La Arquitecta de Sonrisas o La Mujer de las Velas.

Cosa que no ayudaba al caso de cursilería pura y dura que le tenía en contra.

Aparte que, al empezar, el autor te pone un nombre especial de lector: Duendecillo. Y ya se imaginarán la reacción que tuve a ello… El hombre literalmente te pregunta al principio del libro, “A propósito, ¿te importa si te llamo duendecillo?” Y yo como, “¡SÍ! ¡ME IMPORTA Y ME IMPORTA DEMASIADO! NI SE TE OCURRA–” Y de la nada sale el señor diciendo, “Oh, ¿de veras? No pensé que fuera a gustarte tanto, duendecillo.”

Y allí me perdió el hombre…

Cabe destacar que todo esto sucede en la página trece del libro, así que empezamos mal.

RE-MAL.

Sin embargo, este resulta ser la Opera Prima del autor, así que no podemos ser tan duros con el muchacho. Literalmente acaba de nacer en el mundo de la literatura, ya nos quedará ver que más saca y leer sus nuevas historias, ya con experiencia y una buena cantidad de crítica constructiva de su lado, a ver cómo se desarrolla Chris Pueyo como escritor.

Esperemos le vaya mejor que a John Green, que ya con cuatro libros y dos colaboraciones no ha visto la luz el pobre hombre.

Aparte de todo eso, y obviando la cursilería antes mencionada, el libro tiene momentos muy buenos. Toca temas muy sensibles y duros, y lo hace de una manera directa y cruda. Sin ningún tipo de rodeos. Y eran esos momentos en los que realmente quería seguir leyendo y descubrir como seguía todo para El Chico de las Estrellas.

Faltan clases de aprender a escuchar y nos sobran horas de matemáticas.

Verdaderamente este es un libro que contiene mucha poesía; alguna cursi, alguna madura. Pero la tiene, y eso es un plus.

A mí, al final, me pareció perfecto para todos los jóvenes que están entrando en esa etapa de auto-descubrimiento y, más importante aún, auto-aceptación.

Cuando comienzan a comprender que, siendo hombres, no ven a ese compañero varón como un simple amigo, sino como algo más. Y así mismo con las mujeres. Ese momento crucial en que todo comienza a cobrar sentido y nos toca entonces decidir, si ser nosotros mismos, a pesar de todos los obstáculos y luchas que nos deparará el futuro, o sucumbir ante la sociedad y ser infelices tratando de ocultar nuestro verdadero ser.

A mí me alegra decir que yo ya pasé por esa etapa, así que este libro no fue más que un lindo recuerdo a esa versión más joven y temerosa de mí que estaba abriéndose camino hacia el hombre que soy ahora. Pero si tú aún te encuentras en medio de esa tempestad, he aquí el libro perfecto para ti.

Sin nada más que agregar, le di a Chris Pueyo:

3-de-5

Un saludo,

Rangii.

Boy Meets Boy (David Levithan)

1035x1554-boymeetsboy-1800-1400592108“Entonces, ¿piensas que él está en el lado de la novia o el lado del novio?” pregunta, Joni, después de las risas. “Yo creo que la gente se puede sentar donde ellos quieran, hoy en día,” le respondo yo.

Boy Meets Boy (solo en inglés, por ahora) es un libro sumamente tierno, gay e irreal. Aunque el hecho de que sea irreal no está nada mal. De hecho, es justamente eso lo que David Levithan utiliza para enviar su mensaje.

¿Por qué el mundo no es así todavía?

¿Qué es lo que nos impide llegar a ese punto?

El libro nos cuenta la historia de Paul, un chico definitivamente gay y con un muy buen sentido de sí mismo. Así es como nos lo presenta David, en las primeras páginas.

Paul vive en un pueblo ideal. Las porristas se presentan en motocicletas; la reina del baile, antes era un chico llamado Daryl (quien también resulta ser la líder del equipo de futbol); la alianza hetero-gay le enseña a los chicos a bailar; y cualquiera puede besar a quien quiera en los pasillos. Ya sean dos chicos o dos chicas o un chico que antes besaba a una chica pero ahora se besa con un chico. No hay juicios de ningún tipo en la escuela de Paul, ni mucho menos en su pueblo. Cuando los boy scouts se rehusaron a aceptar un niño gay en su grupo, los padres se encargaron de sacar el grupo del pueblo y crear uno nuevo en donde todos pudieran ser parte del equipo.

Sin embargo, vivir en el pueblo perfecto no hace de tu vida perfecta. Las cosas se complican para Paul incluso en un mundo donde no existen las complicaciones.

Es un sentimiento muy extraño. No estoy acostumbrado a que me odien.

Lo que es una declaración muy impactante viniendo de los labios de un chico gay.

Supongo que no creo que estas cosas puedan ser fáciles nunca, aunque tampoco veo por qué tiene que ser difíciles. 

Lo que más me gustó del libro es que habla sobre las relaciones.

TODO tipo de relaciones.

Te deja muy en claro que las relaciones románticas, aunque sean las más celebradas, no son las únicas que existen. Están los amigos y la familia, y esas relaciones también merecen la misma importancia, tiempo y atención que la de una pareja.

Aparte que, aunque el libro narra la historia de un romance juvenil, la manera en que David lo desarrolla es sumamente maduro y acertado… Acertado y brutalmente cierto.

Quiero flotar, porque es así de simple. Él está feliz de que lo encontré. Yo estoy feliz de haberlo encontrado. No tenemos miedo de decirlo. Estoy tan acostumbrado a las indirectas y mensajes mezclados, diciendo cosas que quizás signifiquen lo que parecen decir que significan. Juegos y concursos, roles y rituales, hablando en doce idiomas diferentes a la vez, así las verdaderas palabras no son tan obvias. No estoy acostumbrado a la verdad tan directa y honesta.

Y ahí fue cuando yo dije, “Wou, esto sí que es un buen libro.”

La verdad es que decidí leer de nuevo a David Levithan, solo para darle una segunda oportunidad.

Después del desastre que fue “Everyday” estaba renuente sobre seguir leyendo sus obras, pero las maravillosas frases que subrayé en ese libro me convencieron de volver a intentarlo. Y sí que me alegro de haberlo hecho.

Es cierto que Levithan parece rehusarse a crear una historia con puntos de giro detallados, que te muestren un hilo conductor entre todas las cosas que van ocurriendo, pero, al menos en este libro, logró que su literatura desordenada funcionara para mí.

La verdad es que lo hizo muy bien, y me enseñó mucho.

Se lo agradezco y les recomiendo este libro a todos los que estén pasando por alguna situación que les haga creer que el pueblo de Paul jamás podrá ser su pueblo.

Tomará un poco de tiempo, pero llegará el día en que todos los niños y niñas del mundo puedan crecer en un pueblo como el de Paul. Solo hace falta que nosotros, los que estamos viviendo y dirigiendo nuestro propio pueblo, comencemos a cambiar las cosas.

Sin nada más que agregar, le di a Boy Meets Boy:

4 de 5

Saludos,

Rangii.